LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
De un palacio a otro
Enrique Yasser Pompeyo
A pesar de las grillas palaciegas a las que ha estado expuesto, su trabajo y los resultados de este lo han llevado de un palacio a otro.

En unos meses, el aún alcalde xalapeño Ricardo Ahued Bardahuil dejará el Ayuntamiento para pasar al Palacio de Gobierno.
Aunque estará cerquita, ya adelantó que se mantendrá pendiente de lo que hagan las autoridades y los trabajadores municipales.
No vaya a ocurrir lo de aquella frase popular: “cuando el gato no está en casa, los ratones hacen fiesta”, sobre todo cuando ya se aproxima el cierre del ejercicio fiscal y comenzará el último año de la administración local.
La tarea no será fácil. El reto es enorme, pero le han dado toda la confianza.
A pesar de que sus malquerientes han tratado de meterle zancadillas en más de una ocasión, el edil capitalino ha logrado salir avante.
Los números hablan por sí solos. Las cifras son contundentes.
En su administración municipal se han aplicado en obra e infraestructura hidrosanitaria 2 mil 211 millones de pesos y se estima concluir 2025 con 3 mil millones de inversión.
Además, a la fecha, la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento (CMAS) ha ejercido en obras hidráulicas y sanitarias 640 millones de pesos.
A esto se suma la inversión de mil 571 millones de pesos que se ha realizado a través de la Dirección de Obras Públicas, lo que da un total 2 mil 211 millones.
Sólo este año en la Dirección de Obras se tienen 132 contratos de infraestructura, de los cuales, 115 corresponden a acciones de urbanización, en beneficio directo de quienes habitan en 166 calles.
Además, se cuenta con 89 contratos para desarrollar obras hidrosanitarias en 141 vialidades, con una inversión de 545 millones de pesos en beneficio de 77 mil personas.
En el caso de la CMAS, se cuenta con 128 contratos de obra mediante los que se intervendrán 323 calles este año, con una inversión de 300 millones de pesos, en beneficio de 100 mil ciudadanas y ciudadanos.
Con ello, ya se tiene una inversión en la CMAS de 700 millones de pesos, monto al que se le deben agregar otros 7.3 millones de pesos en obra que se realiza con recursos propios y personal del mismo organismo, en 54 calles.
Aunado a ello, se han invertido 50 millones de pesos en el equipamiento y modernización de la CMAS, y abonado 100 millones de pesos a la deuda del organismo.
Como se observa, el trabajo de Ricardo Ahued al frente del Ayuntamiento es una muestra de compromiso y transparencia.
Para su nuevo encargo las expectativas son amplias, pero si hay algo que caracteriza a Ahued Bardahuil es su disposición al diálogo, a los consensos, eso, de entrada, le permitirá poder sentarse con todos los sectores que buscarán respuestas a sus peticiones.
LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
El caso de Banderilla
Enrique Yasser Pompeyo
Por años, en muchos municipios del país la transición entre administraciones se ha convertido en una especie de ritual incómodo: llega un nuevo gobierno, revisa las cuentas y descubre que las arcas están vacías.

En algunos casos es discurso político; en otros, una realidad que termina afectando directamente a la población.
Es el caso del municipio de Banderilla que gobierna el alcalde José Antonio Sangabriel, quien ha señalado que al recibir la administración encontró no solo la falta de recursos en las arcas, sino también en la Comisión de Agua Potable, además de una deuda millonaria con la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El problema no es menor. Según lo dicho por el edil, existe un adeudo que originalmente era cercano a 12 millones de pesos, derivado de obras que no se cumplieron desde 2016, pero que con los intereses hoy asciende a casi 24 millones de pesos.
En términos prácticos, esto significa que el municipio podría enfrentar restricciones para acceder a apoyos federales en materia hídrica.
Y ahí es donde el problema administrativo se convierte en un problema ciudadano.
Banderilla enfrenta cada año la temporada de estiaje. La escasez de agua no es un fenómeno nuevo, pero sí uno que requiere planeación, inversión y coordinación con instancias federales.
Sin embargo, si un municipio arrastra deudas con Conagua o irregularidades en obras hidráulicas, las posibilidades de obtener respaldo institucional se reducen.
En otras palabras: los errores —o presuntas omisiones— de administraciones pasadas terminan repercutiendo en el acceso al agua de la población actual.
Sangabriel reconoce que apenas están comenzando a estructurar un plan para enfrentar la sequía y mejorar algunos pozos mediante estudios técnicos. Pero también admite algo que suele ser una constante en los gobiernos municipales: la falta de planeación.
En sus propias palabras, cuando algo no se planea bien, lo más probable es que termine en fracaso.
La reflexión va más allá de un señalamiento político. Los municipios siguen operando bajo ciclos de tres o cuatro años donde cada administración inicia prácticamente desde cero, muchas veces corrigiendo errores del pasado en lugar de construir políticas públicas de largo plazo.
El agua, sin embargo, no entiende de calendarios electorales.
Por eso, más allá de las auditorías en curso o de las posibles responsabilidades administrativas que puedan derivarse contra ex funcionarios, lo verdaderamente urgente es que Banderilla logre recuperar capacidad financiera y técnica para enfrentar el estiaje.
Porque cuando las arcas se vacían, siempre hay margen para recuperarlas con el tiempo. Pero cuando el agua falta, la crisis se siente todos los días en las casas de la gente.
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Mesa de Redacción
Coatepec y el ambulantaje
Enrique Yasser Pompeyo
Además de la inseguridad, el comercio informal es el otro talón de Aquiles de los gobiernos municipales y Coatepec no es la excepción.

En ese contexto, la postura del alcalde Jorge Ignacio Luna Hernández, al afirmar que el Ayuntamiento no cederá a presiones de comerciantes informales y que la sociedad también es responsable de no fomentar la venta en la vía pública, coloca el debate donde realmente debe estar: en la corresponsabilidad.
El comercio ambulante no es un fenómeno nuevo ni exclusivo del pueblo mágico. Sin embargo, en el centro histórico de la ciudad —donde convergen turismo, tradición y actividad económica formal— su presencia genera tensiones.
Entre semana la afluencia es menor, pero los fines de semana el ambulantaje se incrementa, ocupa calles y banquetas, complicando la movilidad y afectando a quienes sí cumplen con permisos, rentas e impuestos.
El alcalde ha sido claro: la Dirección de Comercio trabaja de manera permanente y coordinada con Seguridad Ciudadana, Protección Civil y Tránsito.
No es un operativo aislado ni un esfuerzo esporádico; es una acción continua que busca equilibrar orden y respeto a los derechos humanos de los comerciantes.
Y ahí radica parte de la complejidad: aplicar la norma sin caer en excesos, invitar al retiro o reubicación sin confrontaciones, actuar con firmeza sin vulnerar garantías individuales.
Pero hay un punto que incomoda y que, sin embargo, es ineludible: la ley de oferta y demanda. Mientras haya personas que compren en la vía pública, habrá quien venda en la vía pública.
La autoridad puede regular, supervisar y sancionar, pero no puede sustituir la conciencia ciudadana. Si el consumidor privilegia el precio inmediato sobre el orden colectivo, el fenómeno se perpetúa.
Es legítimo que existan manifestaciones y expresiones de inconformidad, como la ocurrida en el Palacio Municipal. Forma parte de la dinámica democrática.
Lo relevante es que no habrá decisiones tomadas bajo presión. Ceder ante bloqueos o rodeos al edificio público enviaría un mensaje de debilidad institucional y abriría la puerta a que cualquier grupo intente imponer condiciones por la vía de la presión.
Ahora bien, la firmeza también debe ir acompañada de alternativas. Reubicar, regularizar, ofrecer opciones viables para quienes dependen de esa actividad económica es parte indispensable de una política pública integral, como lo ha hecho el gobierno de Nacho Luna.
El combate al ambulantaje, en general, no puede reducirse a retirar puestos; debe contemplar esquemas que permitan transitar hacia la formalidad.
Coatepec enfrenta un reto: conservar su identidad y su atractivo turístico sin ignorar la realidad social.
La autoridad tiene la obligación de aplicar la norma de manera permanente y coordinada.
La ciudadanía, por su parte, tiene la responsabilidad de decidir dónde compra y qué modelo de ciudad quiere fortalecer.
LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
IPE, rendición de cuentas
Enrique Yasser Pompeyo
La rendición de cuentas es fundamental para que los ciudadanos conozcan de primera mano el trabajo, las acciones y los logros de cualquier gobierno, dependencia o ente autónomo, sobre todo cuando se trata de recursos de trabajadores, de jubilados y de pensionados.

Es el caso del Instituto del Pensiones del Estado (IPE) que encabeza su director general Luis Octavio Hernández Lara.
Este miércoles se realizó la Primera Sesión Ordinaria del Consejo Directivo del IPE 2026.
El hecho cobra relevancia, primero, porque se da seguimiento a los temas prioritarios que garantizan la operatividad y la transparencia del Instituto.
Segundo, porque en dicha sesión se presentó y se aprobó el Informe Anual de Actividades del ejercicio 2025.
Este aspecto es fundamental, ya que se trata de un ejercicio de rendición de cuentas donde se detallaron los logros alcanzados, el fortalecimiento de las finanzas institucionales y los avances en la atención a la derechohabiencia durante el año pasado.
Aunado a lo anterior, los integrantes del Consejo abordaron puntos fundamentales del orden del día, entre los que destacan:
El informe de la Reserva Técnica; el Seguimiento al Primer Período del Programa de Revista de Supervivencia 2026; el Informe sobre el Programa de Préstamos; el estado de los Bienes Inmuebles y la Aprobación de los manuales de organización y procedimientos de algunas áreas para optimizar la gestión administrativa.
Cabe detallar que en la sesión participaron Ramón A. Ramos Niembro, por parte de la SEGOB; Fernando Jiménez Martínez, de la Contraloría General del Estado; José Alberto Lara Vega, de la SEV; Noelia Lagunes Calderón, de la Secretaría de Salud; Francisco Javier Esparza Valencia, de la SEDESOL, y Hugo G. Ortiz Carrera, de la STPSyP.
Asimismo, se contó con la presencia de Rosa María Álvarez Santamán y Víctor Manuel Méndez Sánchez, por parte de la FESAPAUV; Néstor Gilberto Ramos Domínguez, de la Sección 56 del SNTE; Óscar Rivera Óvula y Casimiro Hernández Cuervo, del SETSE; María Luisa Arizmendi Castillo, del SUTSEM; Marcos Hernández Mendiola, del SITEV, y Rosa Hernández Valdivia, de la FSTSEM.
Por cierto, como parte de este ejercicio de transparencia y rendición de cuentas, sería importante que el IPE ampliara las sedes donde se rinde dicho Informe. Por ahora son cinco sedes: Tuxpan, Poza Rica, Veracruz, Xalapa y Minatitlán.
El director general Luis Octavio Hernández Lara presentará el Informe en Xalapa, el próximo mes en una fecha por definirse.
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