LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
Bautista pone el debate político sobre la mesa
Enrique Yasser Pompeyo
En tiempos donde la política suele confundirse con el ruido, las descalificaciones y las alianzas de ocasión, resulta interesante que desde el Congreso de Veracruz surja un llamado a recuperar algo tan elemental como la congruencia.

Esteban Bautista Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política, puso el dedo en una de los comportamientos más visibles de la política: los acercamientos entre actores que durante años han protagonizado fuertes confrontaciones y que, llegado el momento electoral, parecen descubrir de pronto que pueden caminar juntos.
El legislador morenista no cuestionó el derecho de nadie a reunirse. Su señalamiento va más allá: la ciudadanía tiene derecho a saber qué hay detrás de esas alianzas y cuál es el proyecto que las sustenta.
“Hay que ser congruentes en la vida y, sobre todo, cuando eres servidor público”, expresó Bautista. Ahí está, quizá, el punto más importante de su mensaje.
Una democracia saludable necesita oposición, pero también necesita oposiciones serias, consistentes y con propuestas.
No basta con señalar al adversario o construir discursos basados exclusivamente en el rechazo.
La competencia política debería servir para presentar alternativas y convencer a los ciudadanos de que existe un camino diferente.
En ese sentido, las palabras del presidente de la JUCOPO tienen una lectura positiva: obligan a los partidos de oposición a mirarse hacia dentro y preguntarse qué proyecto quieren ofrecer a Veracruz.
Bautista Hernández hizo además una lectura particular del escenario que enfrentan las distintas fuerzas opositoras.
Habló de las dificultades del PRI, del perfil conservador que mantiene el PAN y de la búsqueda de liderazgo que observa en Movimiento Ciudadano.
Más allá de coincidir o no con su diagnóstico, lo relevante es que coloca sobre la mesa la interrogante: ¿qué quieren representar los partidos de oposición ante los ciudadanos?
La respuesta no puede reducirse a una suma de personajes, apellidos o intereses electorales. Si algo demanda la sociedad es claridad.
Aquí aparece otro elemento de sus declaraciones: su rechazo a las acusaciones de persecución política.
Bautista Hernández defendió la autonomía de la Fiscalía General del Estado y recordó que incluso integrantes de Morena han enfrentado procesos.
Su argumento busca marcar distancia entre las decisiones de las instituciones encargadas de procurar justicia y los intereses partidistas.
En una democracia, precisamente eso debe exigirse: que las instituciones actúen conforme a la ley y que cualquier señalamiento sea respaldado con pruebas, no únicamente con declaraciones políticas.
El mensaje de Esteban Bautista, visto desde una perspectiva más amplia, parece ser una invitación a elevar el nivel de la discusión rumbo al próximo proceso electoral.
Menos confrontación personal y más propuestas; menos alianzas construidas por conveniencia y más proyectos capaces de explicar qué quieren hacer por Veracruz.
La oposición, por supuesto, tiene todo el derecho de cuestionar al gobierno y buscar alternativas. Pero también tiene la responsabilidad de convencer. Para convencer no basta con decir “no”; hay que explicar qué sí.
Ese podría ser uno de los grandes retos del próximo proceso electoral: que la competencia no se defina únicamente por quién logra golpear más fuerte al adversario, sino por quién consigue presentar la propuesta más convincente para la ciudadanía.
En ese escenario, las palabras de Bautista Hernández tienen un mérito: abren el debate sobre la calidad de la política y la necesidad de congruencia.
Al final, serán los ciudadanos quienes tengan la última palabra. Serán ellos, desde las urnas, quienes determinen cuáles proyectos consideran auténticos y cuáles perciben como simples acuerdos de coyuntura.
LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
Las mujeres, protagonistas de la defensa del voto rumbo a 2027
Enrique Yasser Pompeyo
En tiempos en los que la participación ciudadana parece más necesaria que nunca, hay una fuerza que puede marcar una diferencia decisiva rumbo a las elecciones de 2027: las mujeres.

Ese es uno de los planteamientos que dejó Rosario Robles durante su visita a Veracruz, al hablar de la construcción de una Red Nacional de Defensa de México y del Voto, una iniciativa que busca involucrar a ciudadanos y ciudadanas en la vigilancia y acompañamiento del próximo proceso electoral.
Más allá de las diferencias partidistas, hay un elemento especialmente valioso en esta propuesta: reconocer que la democracia no se defiende únicamente desde los partidos, sino también desde las calles, las colonias, las comunidades y las secciones electorales.
Ahí las mujeres tienen una experiencia y una capacidad de organización extraordinarias.
La idea de construir una estructura de mujeres en todo el país —a la que Robles se refirió como una red de “comadritas”— puede convertirse en uno de los rostros más cercanos y participativos de esta movilización ciudadana.
No se trata solamente de acudir a votar, sino de informarse, organizarse, observar y participar.
Las mujeres conocen de primera mano lo que sucede en sus comunidades.
Saben qué preocupa a sus vecinos, qué necesidades existen en sus colonias y cuáles son los problemas que muchas veces no aparecen en los discursos políticos.
Esa inteligencia territorial puede transformarse en una poderosa herramienta de participación democrática.
De cara a 2027, la gran oportunidad está precisamente en pasar de la inconformidad a la participación; de la conversación en redes sociales a la organización en el territorio; y de la preocupación por el futuro del país a una ciudadanía activa y responsable.
La Red Nacional de Defensa del Voto puede ser, en ese sentido, un puente entre la sociedad civil y la vida política.
Si ese puente logra incorporar de manera amplia a las mujeres, estaremos ante una participación ciudadana mucho más plural, cercana y representativa.
La democracia no pertenece exclusivamente a los partidos ni a los políticos. Pertenece a la ciudadanía. Y las mujeres tienen mucho que aportar.
Rumbo a 2027, el reto será convertir esa voluntad en organización, vigilancia y participación pacífica.
Si algo demuestra la iniciativa planteada por Rosario Robles es que las mujeres no quieren ser espectadoras del proceso electoral: quieren estar en primera fila, participar y ayudar a construir el futuro democrático de México.
Quizá ahí esté una de las mejores noticias: cuando las mujeres se organizan, la democracia gana ciudadanía.
LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
PT: la apuesta por candidatos con trayectoria y un partido fortalecido
Enrique Yasser Pompeyo
En política, los tiempos y las formas importan. En el Partido del Trabajo (PT) parecen tener claro que antes de hablar de candidaturas, alianzas o elecciones, primero hay que hacer trabajo de tierra, fortalecer las estructuras y mantener contacto permanente con la militancia.

Así lo deja de manifiesto la diputada local y coordinadora regional del PT, Elizabeth Morales García, al señalar que el partido se encuentra actualmente concentrado en la construcción de sus comités de base y en el proceso de afiliación, mientras prepara las condiciones para que, llegado el momento, la selección de quienes aspiren a las diputaciones locales y federales se realice con responsabilidad.
Uno de los puntos que más destaca de sus declaraciones es precisamente la intención de que las futuras candidaturas sean ocupadas por personas con una trayectoria limpia, compromiso social y apego a los principios del partido.
Morales García fue clara al explicar que, cuando llegue la etapa de definición de candidatos, se realizará una revisión de antecedentes y trayectoria pública de los aspirantes, siempre dentro del marco de la ley.
Esto incluye la revisión de sentencias firmes que pudieran generar algún impedimento legal, así como el cumplimiento de obligaciones alimentarias y otros antecedentes públicos relevantes.
Pero el planteamiento va más allá de una simple revisión documental.
La legisladora también puso sobre la mesa algo fundamental en cualquier proceso de selección política: escuchar a las estructuras y a la ciudadanía que conoce el trabajo de quienes buscan representarla.
Y es que, como bien señala, en territorio la gente sabe quién es quién. Conoce a quienes han trabajado por sus comunidades, a quienes han mantenido una presencia constante y también a quienes aparecen solamente cuando se acercan los procesos electorales.
En ese sentido, el PT parece apostar por una combinación que puede resultar positiva: cumplimiento de los requisitos legales, revisión de antecedentes, trayectoria política y social, servicio a la comunidad y congruencia con los principios partidistas.
La postura de Elizabeth Morales también refleja que el partido no pretende precipitar decisiones respecto a las alianzas electorales.
Al hablar de una eventual coalición, reconoció la importancia de la izquierda integrada por Morena, el Partido Verde y el propio PT, pero dejó claro que todavía no es momento de definir acuerdos.
Es una posición que, políticamente, permite al PT mantener abiertas sus posibilidades mientras concentra sus esfuerzos en fortalecer su propia organización.
Los resultados electorales de 2025, señaló, demostraron que juntos representan una fuerza importante en Veracruz, pero las decisiones deberán tomarse en el momento correspondiente y con análisis de por medio.
Otro aspecto relevante es el trabajo que se realiza al interior del partido.
Morales García reconoce que algunos municipios que fueron ganados por el PT posteriormente migraron hacia Morena, situación que obliga a revisar el funcionamiento de los comités municipales.
Lejos de presentar este escenario como una debilidad insuperable, la coordinadora regional lo plantea como una oportunidad para reorganizar, formalizar y fortalecer la presencia petista en territorio.
La posibilidad de convocar a congresos municipales extraordinarios en aquellos lugares donde los comités se encuentren acéfalos o requieran fortalecimiento forma parte de esa estrategia.
La intención es que las estructuras existentes tengan respaldo estatutario y que, donde sea necesario, se renueven mediante los procedimientos correspondientes.
Aquí aparece quizá uno de los mensajes más optimistas de la legisladora: el PT tiene presencia en los municipios.
Hay hombres y mujeres, jóvenes y adultos, militantes y simpatizantes que comulgan con la izquierda y con el proyecto petista. El reto, explicó, es formalizar esa representación, darle estructura y contar con órganos municipales plenamente reconocidos para afrontar los trabajos que vienen.
En otras palabras, el PT no parece estar esperando a que llegue la elección para comenzar a organizarse. Está trabajando desde ahora en la construcción de una estructura territorial que le permita llegar mejor preparado al próximo proceso.
La declaración de Elizabeth Morales García deja así una lectura positiva: el partido busca que sus próximas candidaturas no sean producto de la improvisación, sino de un proceso en el que pesen la legalidad, los antecedentes, la trayectoria, el trabajo social y, sobre todo, el reconocimiento de la gente en territorio.
En tiempos donde la ciudadanía exige mayor responsabilidad a quienes aspiran a ocupar cargos públicos, el mensaje resulta oportuno.
El desafío para el PT será convertir este discurso en hechos: seleccionar buenos perfiles, fortalecer sus comités, escuchar a la militancia y mantener presencia permanente en las comunidades.
Si consigue hacerlo, llegará a la definición de candidaturas con una estructura más sólida y con mayores elementos para presentar ante los veracruzanos perfiles que puedan representar con dignidad las siglas del Partido del Trabajo.
Al final, una candidatura competitiva no comienza el día del registro. Comienza mucho antes, en el territorio, en el trabajo cotidiano y en la confianza que se construye con la gente.
LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
Más territorio, menos escritorio
Enrique Yasser Pompeyo
En la política hay una diferencia que se nota en las calles: la que existe entre gobernar desde un escritorio y gobernar caminando el territorio.

En Nogales, el alcalde Libni Zuriel de la Cruz parece tener claro que las necesidades de la población no se resuelven únicamente con reuniones y documentos, sino recorriendo colonias, escuchando a los vecinos y supervisando personalmente que las obras lleguen a buen puerto.
La frase “más territorio, menos escritorio” resume una forma de hacer gobierno que pone los pies en las calles y los ojos en las necesidades reales de la gente.
Basta recorrer algunas de las zonas donde actualmente se desarrollan trabajos para observar que hay una ruta definida de atención a la infraestructura municipal.
En la colonia Los Fresnos, particularmente sobre la calle Independencia, se prepara una obra de pavimentación que permitirá mejorar las condiciones de movilidad de quienes transitan diariamente por esta vialidad.
En Arenales, los trabajos de la calle Bugambilia avanzan con la instalación del drenaje y la red de agua potable, para posteriormente dar paso a la pavimentación y al alumbrado público.
El recorrido también llevó al alcalde hasta la calle Jacaranda, en la colonia Arboledas, donde se trabaja en una primera etapa que contempla drenaje, agua potable, guarniciones, banquetas y alumbrado público.
La intención de continuar posteriormente con lo que haga falta habla de una visión que busca no dejar las obras a medias, sino avanzar por etapas hasta completar las necesidades de cada sector.
En la colonia El Águila, la calle Guadalupe Victoria representa otro de los pendientes que comienzan a encontrar respuesta. Pavimentar las vialidades no solamente transforma la imagen urbana; también significa facilitar el acceso a viviendas, mejorar la movilidad y generar mejores condiciones para las familias.
Lo interesante de esta dinámica es que el alcalde no se limita a anunciar obras. Las recorre, las supervisa y mantiene contacto directo con el territorio.
Esa cercanía permite conocer de primera mano los avances, detectar pendientes y, sobre todo, mantener presente que detrás de cada calle hay familias que esperan soluciones.
Nogales necesita precisamente eso: continuidad, trabajo y presencia. Los discursos pueden ser importantes, pero una obra terminada, una calle pavimentada, una red de agua funcionando o un drenaje instalado son resultados que la ciudadanía puede ver y aprovechar todos los días.
Por eso, cuando Libni Zuriel de la Cruz habla de que “el resurgimiento de Nogales está en marcha”, el mensaje adquiere mayor fuerza cuando se acompaña de recorridos y acciones concretas.
Gobernar también es caminar. Es escuchar. Es supervisar. Es regresar a las colonias y comprobar que aquello que se prometió realmente avance.
En Nogales, la fórmula que hoy se observa es sencilla: menos escritorio, más territorio; menos promesas, más trabajo.
Porque al final, las ciudades no se transforman desde una oficina. Se transforman en sus calles.
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