LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
Coatepec y el ambulantaje
Enrique Yasser Pompeyo
Durante más de tres décadas, el ambulantaje ha sido uno de los principales problemas de Coatepec.

Si bien el fenómeno ha rebasado a varias administraciones municipales, también es cierto que estas han intentado distintas soluciones: construir un mercado, rentar espacios, subsidiar locales y promover reubicaciones. Sin embargo, los vendedores regresan a las calles porque ahí está el negocio.
Nadie discute que el trabajo es un derecho humano. Tampoco que muchas familias dependen del comercio informal para sobrevivir. Sin embargo, ningún derecho puede ejercerse anulando los derechos de los demás.
El libre tránsito, el orden urbano, la protección del patrimonio histórico y el respeto al comercio formal también son derechos que el Estado está obligado a garantizar.
Más aún cuando se trata de un Pueblo Mágico. El nombramiento no es únicamente un reconocimiento turístico; implica obligaciones.
Un centro histórico invadido por puestos improvisados, banquetas bloqueadas, competencia desleal y desorden permanente contradice los criterios que distinguen a Coatepec como uno de los destinos más emblemáticos de Veracruz.
Otro aspecto preocupante es el hecho de que buena parte del ambulantaje ni siquiera corresponde a comerciantes locales.
El propio alcalde señala la presencia de vendedores provenientes de municipios vecinos e incluso de otros estados, además de organizaciones que controlan espacios y distribuyen mercancías mediante líderes.
Es decir, el problema ya no es únicamente social, sino también económico y de control del espacio público.
Ante ello, el Ayuntamiento aprobó por unanimidad en sesión de Cabildo la creación de un perímetro de cero tolerancia al comercio ambulante en el Centro Histórico del Pueblo Mágico, como parte de una estrategia para regular esta actividad y preservar el orden en la zona.
El primer polígono comprende cuatro manzanas del primer cuadro de la ciudad: la del Palacio Municipal, la del Parque Miguel Hidalgo, la de la Parroquia de San Jerónimo y la manzana contigua.
A partir de la entrada en vigor del acuerdo, personal de la Dirección de Comercio, con apoyo de elementos de Seguridad Ciudadana cuando sea necesario, realizará recorridos para hacer cumplir la disposición aprobada por el Cabildo.
El acuerdo tiene carácter de mandato legal y constituye una disposición administrativa de observancia general, por lo que las autoridades municipales cuentan con facultades para ejecutarlo.
El edil aclaró que la medida no busca prohibir el comercio ambulante, sino delimitar las zonas donde podrá ejercerse esta actividad.
Los comerciantes podrán instalarse fuera del polígono restringido, siempre que se registren ante la Dirección de Comercio para integrar un padrón municipal.
Cualquier vendedor ambulante que intente instalarse dentro del perímetro de cero tolerancia será invitado a retirarse conforme al acuerdo aprobado por el Cabildo.
La autoridad tiene la obligación de actuar con sensibilidad, pero también con determinación.
Coatepec merece un centro histórico ordenado, accesible y digno de su vocación turística. Merece apoyar a quienes verdaderamente necesitan trabajar, pero sin permitir que intereses particulares o grupos organizados se apropien de espacios que pertenecen a todos.
Porque un Pueblo Mágico no puede seguir acostumbrándose a que el desorden sea parte del paisaje.
LAS COLUMNAS
Mesa de Redacción
Traiciones partidistas
Enrique Yasser Pompeyo
Las declaraciones del coordinador estatal del Partido del Trabajo, Vicente Aguilar Aguilar, dejan al descubierto una práctica que se ha vuelto recurrente en la política mexicana: el chapulineo disfrazado de “decisión personal” o de supuestas presiones políticas.

Once presidentes municipales decidieron abandonar al partido que los llevó al poder.
Lo hicieron después de haber recibido una candidatura, una estructura partidista, el respaldo de la militancia y, sobre todo, la confianza de miles de ciudadanos que votaron por un proyecto político específico.
Hoy, esos mismos alcaldes pretenden convencer a la opinión pública de que el cambio de camiseta obedece a la falta de obras o a presiones externas.
Ese argumento difícilmente resiste un análisis serio. Los recursos municipales están etiquetados por ley y no dependen del color partidista del alcalde para ejercerlos.
Si existen problemas administrativos o financieros, éstos deben atenderse institucionalmente, no utilizarse como excusa para justificar un cambio de partido.
Como señala Aguilar Aguilar, el verdadero problema parece ser otro: la ingratitud y la falta de lealtad política.
Varios de quienes hoy abrazan a Morena tocaron primero la puerta del Partido del Trabajo porque ahí encontraron la oportunidad que otros institutos políticos no les ofrecieron.
El PT les dio una candidatura cuando la necesitaban; ellos respondieron abandonando el barco apenas encontraron una mejor oferta política.
En democracia nadie está obligado a militar de por vida en un partido. Cambiar de convicciones es legítimo cuando responde a diferencias ideológicas o programáticas.
Lo cuestionable es hacerlo únicamente por cálculo político, por conveniencia personal o por la expectativa de obtener mayores beneficios. Eso no fortalece a la democracia; fortalece el oportunismo.
La política necesita representantes con palabra. Si un alcalde fue electo bajo unas siglas y con un proyecto determinado, existe un compromiso moral con quienes depositaron su confianza en él.
Traicionar al partido también implica, en buena medida, traicionar la voluntad de quienes votaron creyendo en esa opción política.
Vicente Aguilar reconoce que jurídicamente ningún partido puede impedir estas desbandadas. La ley protege la libertad de asociación, pero no puede legislar sobre la congruencia ni sobre la ética pública. Es ahí donde entra el juicio ciudadano.
Al final, como bien señala el dirigente petista, serán los electores quienes pasen la factura. La memoria política puede ser corta, pero no inexistente.
Los ciudadanos saben distinguir entre quien sostiene sus principios en momentos difíciles y quien cambia de bandera apenas soplan vientos más favorables.
Porque en política, como en la vida, las oportunidades generan compromisos. Y quien convierte la lealtad en una mercancía termina enviando un mensaje preocupante: que las siglas, los ideales y la confianza ciudadana valen menos que la conveniencia del momento.
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Obras que construyen el futuro de Veracruz
Enrique Yasser Pompeyo
La infraestructura es mucho más que concreto, acero y maquinaria. Es la base sobre la que se construye el desarrollo de un estado, la competitividad de sus regiones y la calidad de vida de sus habitantes.

El Programa de Obras 2026 presentado por el Gobierno de Veracruz refleja una visión que apuesta por atender las necesidades inmediatas sin perder de vista el crecimiento de largo plazo.
La inversión superior a los 4 mil 400 millones de pesos para ejecutar 482 obras representa un impulso importante para la economía estatal.
Detrás de cada carretera rehabilitada, cada puente construido y cada escuela intervenida hay comunidades que podrán trasladarse con mayor seguridad, productores que reducirán tiempos y costos, así como familias que tendrán mejores servicios.
Uno de los mayores aciertos del programa es colocar como prioridad a las regiones que durante años enfrentaron rezagos en infraestructura.
La construcción y rehabilitación de más de 641 kilómetros de carreteras y caminos saca cosechas no sólo mejorará la conectividad, sino que fortalecerá al campo veracruzano, facilitando que los productores lleven sus mercancías a los mercados en mejores condiciones.
Pero el proyecto no se limita a las vías de comunicación.
La ampliación del World Trade Center de Veracruz abre la puerta para atraer congresos, exposiciones y eventos de talla nacional e internacional, generando derrama económica para hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios.
Convertir este recinto en el más importante del sureste significa apostar por el turismo de negocios como un motor adicional para el desarrollo.
De igual forma, obras emblemáticas como el Puente Boca del Río, el C5 en Coatzacoalcos, la rehabilitación del Estadio Xalapeño y la modernización del Aquarium fortalecen la infraestructura estratégica del estado en materia de movilidad, seguridad, deporte y turismo.
Especial atención merece la inversión en infraestructura educativa e hidráulica.
Las 363 obras en planteles escolares y las acciones para mejorar los sistemas de agua representan una apuesta por elevar la calidad de vida y generar mejores oportunidades para las nuevas generaciones.
El desarrollo no ocurre por casualidad. Requiere planeación, inversión y continuidad.
Cuando las obras responden a las necesidades de la población y se distribuyen en todas las regiones, sus beneficios trascienden una administración y se convierten en patrimonio para los veracruzanos.
Veracruz necesita seguir creciendo con proyectos que unan comunidades, impulsen la economía y generen confianza para atraer nuevas inversiones.
La obra pública, cuando está orientada al bienestar colectivo, deja de ser una cifra presupuestal para convertirse en una herramienta de transformación que acerca al estado al futuro que merece.
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Mesa de Redacción
La traición en Teocelo
Enrique Yasser Pompeyo
La presidenta municipal de Teocelo, Daniela Villegas Olmos, llegó al Ayuntamiento respaldada por el Partido del Trabajo, pero, sobre todo, por la confianza de los ciudadanos teocelenses que creyeron en un proyecto político, en una propuesta y en una palabra empeñada.

Este miércoles se dio a conocer que la alcaldesa decidió abandonar las filas del PT para incorporarse a Morena.
Más allá de un simple cambio de instituto político, esta decisión representa, para muchos ciudadanos, una ruptura con el compromiso asumido ante quienes la llevaron al cargo.
Daniela Villegas Olmos no sólo deja atrás al partido que le abrió las puertas y le brindó la oportunidad de competir, sino que también defrauda la confianza de miles de ciudadanos que emitieron su voto convencidos de que representaría los principios y valores bajo los cuales pidió el respaldo popular.
La política exige congruencia, lealtad y respeto a la palabra dada.
Cuando esos valores se sacrifican por conveniencias personales o cálculos políticos, se erosiona la credibilidad de las instituciones y se alimenta el desencanto ciudadano.
Como suele decirse, la confianza tarda años en construirse y apenas un instante en perderse.
Quien traiciona la confianza depositada en él o en ella deja una huella difícil de borrar, porque la lealtad y la congruencia no dependen de las siglas de un partido, sino de los principios de cada persona.
Por ello, muchos sostienen que quien traiciona una vez, corre el riesgo de volver a hacerlo si las circunstancias le resultan favorables.
Esa es una reflexión que la ciudadanía tendrá presente al momento de valorar el actuar de sus representantes, sobre todo, ante el proceso electoral de 2027 en donde se renovarán las diputaciones locales y federales.
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